El Senado tiene en sus manos la posibilidad de evitar la marcha atrás
en una medida de salud pública efectiva para reducir las malformaciones
congénitas más frecuentes: la fortificación de los alimentos de consumo
masivo con ácido fólico.
Se trata de un proyecto de modificación de la ley mediante la cual se
creó en 2002 la Campaña Nacional para la Prevención de Malformaciones
de Nacimiento en el cerebro, la médula espinal y otros órganos a través
del enriquecimiento de las harinas de trigo con cinco nutrientes.
"La modificación de la ley 25.630 pretende quitar la obligatoriedad
de fortificar productos envasados, dejando sólo el pan y la harina de
paquete. Si se quitara la fortificación en los productos como fideos,
galletitas, etcétera, la ingestión de folatos se reduciría 43,3%,
siendo a todas luces insuficiente para cubrir los requerimientos
recomendados", señala el texto de la carta enviada por la Sociedad
Argentina de Pediatría (SAP) a la presidenta de la Comisión de Salud y
Deportes de la Cámara alta, doctora Haidé Giri.
Consumir 400 microgramos diarios de ácido fólico un mes antes del
embarazo y durante el primer trimestre de gestación previene las
malformaciones fetales no sólo del corazón, las extremidades y la cara
(labio leporino/paladar hendido), sino también del cerebro y la médula
espinal del bebe. Estas dos últimas se producen entre la 3» y 4»
semanas de gestación por un defecto del cierre del tubo neural, que es
la estructura en el embrión a partir de la cual se forman el encéfalo y
la columna.
Según la SAP, en la Argentina nacen cada año entre 400 y 500 chicos
con defectos del tubo neural, como la espina bífida (la columna
vertebral no se cierra completamente) y la anencefalia (gran parte del
cerebro no se desarrolla). Dado que uno de cada dos embarazos no son
planificados y que los hábitos alimentarios no aseguran el consumo
diario adecuado de ácido fólico, la OMS recomienda fortificar los
alimentos de consumo masivo.
Un estudio dirigido por la doctora Ingrid Waisman, de la SAP,
concluyó que ahora las mujeres en edad reproductiva consumen unos 481
microgramos diarios de ácido fólico. "Antes del ácido fólico, los
defectos del tubo neural afectaban a 1 cada 1000 o 1200 nacimientos, y
un estudio realizado después de la entrada en vigor de la ley demuestra
que disminuyeron los casos un 50%", comentó Waisman por vía telefónica
desde Río Cuarto, Córdoba.
Los resultados difundidos en 2007 de la Encuesta Nacional de
Nutrición indican que los fideos secos y los derivados de la harina son
los alimentos que más consumen las mujeres en edad fértil. Pero a pesar
de los beneficios registrados tras la fortificación obligatoria, el ex
ministro Ginés González García firmó el proyecto de modificación de la
ley que tres años antes él mismo había impulsado. El nuevo texto, ya
aprobado en Diputados, limita la fortificación a "la harina de trigo
destinada a la elaboración de pan y la que se expenda en envases para
la venta y consumo directo".
Los argumentos de la modificación surgen, según el texto que el
Poder Ejecutivo envió al Congreso en 2006, de un informe de la comisión
de asesoramiento del Ministerio de Salud y del Instituto Nacional de
Alimentos sobre cómo el agregado de hierro altera la calidad de los
productos derivados de harina con alto contenido de agua y grasa, como
las tapas para empanadas y tartas o las pastas frescas.
"Entre otras alteraciones se comprobaron cambios de color y de sabor
debido a procesos de autooxidación por la presencia del ión ferroso, lo
que ha generado el rechazo del consumidor -señala el texto original-.
Además, el proceso catalítico mencionado afecta nutrientes tales como
vitaminas y aminoácidos, disminuyendo el valor nutritivo del alimento."
Para el licenciado Sergio Britos, del Cesni, "el error aquí es que
el problema lo produce el sulfato ferroso y no el ácido fólico. Eso
puede solucionarse exceptuando de la fortificación sólo ciertos
productos, como las tapas de empanadas, cuyo impacto es menor".
Un asesor de la senadora Giri adelantó que el proyecto sufriría
modificaciones. "Está en el ánimo de la Comisión dar un solución a los
problemas comerciales que produce la fortificación, pero sin perjudicar
la salud pública", dijo Germán Lovrencic. Por su parte, Alberto España,
presidente de la Federación Argentina de la Industria Molinera, señaló:
"Para nosotros, agregar el núcleo vitamínico en las harinas 0000 y 000
no representa ningún problema".
Y el doctor Ernesto González, director médico de la Asociación para
Espina Bífida e Hidrocefalia (Apebi), aseguró: "Una persona que nace
con mielomeningocele puede necesitar hasta 25 cirugías mayores, lo que
equivale a unos 500.000 dólares... ¿Cuánta harina se puede fortificar
por cada caso de defecto del tubo neural que se previene?".
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