|
El reemplazo de cadera es una de las operaciones más exitosas de la
historia de la medicina, lo que hace que muchos cirujanos ortopédicos,
como dijo un referente en el tema, piensen: "¿Para qué cambiar algo que
no necesita arreglarse?".
Pero ese referente, el doctor Robert Berghoff, sus colegas de Arizona
Orthopedic Associates, de Phoenix y otros especialistas creyeron que
las mejoras eran posibles, especialmente en la reducción de
complicaciones y del tiempo de recuperación.
La técnica que estos cirujanos utilizan es el reemplazo anterior de
cadera, una de las operaciones mínimamente invasivas asociadas con una
menor estadía en el hospital, una incisión más pequeña, menor trauma
para los músculos, menos dolor y pérdida de sangre, riesgo reducido de
dislocación después de la cirugía y un más rápido retorno a las
actividades normales.
"La mañana siguiente a la operación pude caminar sin bastón y poner
todo mi peso en la parte operada -dijo Jack White, un entrenador
personal de 71 años, de Paradise Valley, Arizona-. El segundo día
caminé casi 50 metros sin renguear y pude volver a casa, donde hice
terapia física cinco días por semana durante dos semanas. Al quinto
día, caminaba más de un kilómetro y medio, y a la cuarta semana, daba
mi clase de aerobismo y jugaba 18 hoyos de golf sin dolor y sin ningún
problema."
La operación fue introducida en los Estados Unidos hace más de dos
décadas por el doctor Joel M. Matta, del St. John´s Health Center, de
Santa Mónica, California, que también ayudó a diseñar una mesa de
operaciones especial para simplificar el procedimiento.
Otra intervención de cadera mínimamente invasiva, la técnica PATH,
fue desarrollada en Los Angeles por el doctor Brad L. Penenberg.
Patrick Meere, del centro Langone, de la Universidad de Nueva York,
afirma que este método tiene las mismas ventajas que el anterior, no
produce limitaciones de actividad y también ofrece una red de
seguridad: si algo sale mal durante el procedimiento, puede arregalrse
sin tener que hacer una operación más extensa.
Diferentes técnicas
Cada año se realizan alrededor de 200.000 reemplazos de cadera
en los Estados Unidos [aquí, según la Sociedad Argentina de
Osteoporosis, hay una fractura de cadera cada 24 minutos; es decir,
casi 22.000 por año] y el número continúa creciendo a medida que la
población envejece. No hay edad límite para esta operación, a menos que
otro problema de salud haga muy riesgosa cualquier cirugía.
Los reemplazos de cadera tradicionales se realizan con anestesia
general y duran alrededor de dos horas. Se realiza una incisión de
alrededor de 25 cm a través de los músculos para exponer la
articulación, y se remueven el tejido óseo dañado y el cartílago. Luego
se implanta una articulación artificial en el hueso pélvido y una
prótesis de metal en el fémur, con una pelota metálica en la punta para
crear una articulación que imita la función de la natural.
En promedio, los pacientes permanecen en el hospital durante cuatro
o cinco días, a los que les sigue una extensa rehabilitación. Se les
pide que no crucen las piernas o que no se agachen más de 90 grados,
porque estos movimientos pueden causar una dislocación que podría
requerir una nueva operación.
Las complicaciones posibles incluyen trombosis, fractura y cambios
en la longitud de la pierna. Y, a más largo plazo, fractura o
aflojamiento de la prótesis, o endurecimiento de los tejidos que la
rodean. A pesar de que modernos materiales han extendido la vida de los
implantes hasta los 20 años, aproximadamente, pueden eventualmente
gastarse y requerir un reemplazo. Los pacientes también suelen afrontar
limitaciones asociadas con la recuperación posoperatoria, como ayuda
para bañarse o preparar la comida.
Ciertos estudios que compararon las consecuencias en el largo plazo
del reemplazo mínimamente invasivo con la cirugía tradicional han
arrojado resultados no concluyentes. Los cirujanos que utilizan
rutinariamente los enfoques menos invasivos sostienen que hay ventajas
decisivas para la mayoría de los pacientes, aun cuando la operación sea
algo más prolongada. Tal vez lo más importante es que no se cortan los
glúteos ni los músculos de los muslos, lo que ayuda a recuperarse más
rápidamente. Sin embargo, enfatizó el doctor Berghoff, lleva tiempo
entrenarse en el procedimiento, como sucede con cualquier cirugía
compleja.
Y tanto con una como con la otra técnica quirúrgica, es importante tener músculos lo más fuertes posible antes de la operación. Powered by AkoComment! |