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Un estudio realizado en España reveló los tres factores que causan disfunción eréctil. Más allá de los componentes emocionales y psicológicos que se ponen en juego en una relación sexual, existen causas orgánicas que es saludable detectar a tiempo
Hoy se asume de por sí a la actividad sexual “normal” –con toda la
diversidad que ese término puede encerrar de acuerdo con las
preferencias de cada persona– como síntoma y condición de una buena
salud. En el varón, la erección es un mecanismo en el que los factores emocionales, psicológicos y orgánicos se involucran de tal manera que no siempre es fácil diferenciarlos.
Afortunadamente, cada vez hay menos lugar para el ancestral y
prejuicioso mito de que la disfunción eréctil pueda significar menos
masculinidad. Un reciente estudio realizado en España por la
organización Boston Medical Group, dedicada al estudio y el tratamiento
de la disfunción sexual, reveló que los principales
factores que se asocian a la disfunción eréctil son de otra naturaleza,
tal vez mucho menos vinculada con la mitología popular machista: el tabaquismo, la hipertensión arterial y el colesterol.
Tampoco es necesario que estos problemas aparezcan a edades
avanzadas: un 44% de los hombres que consultan por disfunción eréctil
tienen menos de 50 años de edad. Un 23% está en la franja entre 40 y 50
años, otro 15% entre 30 y 40 años, y un 6% presenta dificultades
eréctiles ya entre los 20 y los 30 años, señaló el informe de la alianza
de centros médicos.
Interpretarlo como un “aviso”
De acuerdo con el doctor Fabián Gómez, médico urólogo y asesor
científico del Boston Medical Group en la Argentina, estas cifras
reflejan una situación que los especialistas también observan
diariamente en los consultorios a nivel local.
Para ellos, no es novedad: “Todas las personas con problemas de
erección, especialmente si son mayores de edad, deben hacerse
necesariamente un chequeo cardiológico para saber cómo están sus arterias; si no, se están exponiendo a una bomba de tiempo”.
Según estudios recientes, los síntomas de enfermedad cardiovascular, que habitualmente son “silenciosos” y pueden llevar directamente al infarto de miocardio o cerebral, pueden llegar a manifestarse hasta 4 años antes en la cama,
durante las relaciones sexuales, en forma de dificultades para la
erección. Esta es la razón por la que el especialista aconseja acudir
inmediatamente al médico ante este tipo de síntomas, que si bien nunca
son bienvenidos, pueden estar ayudando a desenmascarar un problema de
hipertensión o un alto grado de riesgo coronario que de otra manera
permanecería oculto.
Responsabilidad ante todo
Todas estas causas remiten a problemas en la circulación sanguínea, la cual es fundamental en el proceso fisiológico de la erección. En el caso del tabaquismo, “independientemente de la edad, si un hombre consume una atado de cigarrillos al día durante más de un año es probable que se enfrente a problemas de erección
a la hora de mantener relaciones sexuales”, explicó José Benítez,
director médico del Boston Médical Group en España. El estudio realizado
en ese país de Europa se efectuó sobre 4194 pacientes con disfunción
eréctil vistos durante el año 2011. Un 44,75% de ellos eran menores de
50 años, es decir que el problema de erección no podía atribuirse en
ellos a la edad.
El tabaquismo y la hipertensión arterial estuvieron
presentes en un 35% de ellos, lo cual (especialmente en el caso de la
hipertensión) indica una prevalencia sospechosamente más alta que en el
resto de la población de esa edad. Y un 21% de ellos presentaban
colesterol LDL más alto de lo normal. En conclusión, estos factores
estarían generando una caída prematura de la función eréctil.
Esto no debe, de ninguna manera, inducir a pensar que el problema se
resuelve tomando alguna pastilla, algo que muchas personas jóvenes hacen
sin necesidad sólo en la búsqueda de sentirse “más seguros”. “Al margen
de que cualquier automedicación es de por sí un grave error, es imprescindible que la persona con problemas de erección, tenga la edad que tenga, consulte a un profesional
para indagar la causa –advirtió Gómez–. Más aún, teniendo en cuenta
cuáles son los factores de riesgo para la salud que pueden esconderse
detrás de una disfunción eréctil, y que es necesario no tapar”.
“Por otra parte –puntualizó el especialista argentino– toda droga
produce un síndrome de acostumbramiento, de modo que si damos ese tipo
de drogas a una persona de veinte años, ¿qué le vamos a dar después de
los cincuenta, cuando quizás realmente la necesite?”.
Como conclusión, en la forma en que interactúan lo emocional y lo
orgánico en la vida sexual probablemente vale aquello de que “cada caso
es un mundo”, donde se debe indagar a fondo para hallar las causas
cuando hay un problema; sobre todo, cuando es un hecho que la capacidad de disfrutar de la vida sexual está íntimamente ligada con el estado general de salud.
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